Capítulo 9
VI. Continuaban con sus abominaciones.
A. Los príncipes y gobernadores hacen abominaciones.
1. El sacerdote Esdras se afecta con la noticia.
a.
9:1 Concluidas todas estas cosas, los príncipes vinieron a mí, diciendo: El
pueblo de Israel, los sacerdotes y levitas no se han separado de los pueblos de
las tierras, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas,
egipcios y amorreos, haciendo conforme a sus abominaciones.
b.
9:2 Porque han tomado de las hijas de ellos para ellos y para sus hijos; y el
linaje santo ha sido mezclado con los pueblos de las tierras. Siendo la mano de
los príncipes y de los gobernadores la primera en cometer este pecado.
c.
9:3 Cuando oí esto, rasgué mi vestido, mi manto, arranqué pelo de mi cabeza, de
mi barba, y sentándome, sintiéndome angustiado en extremo.
d.
9:4 Se reunieron conmigo todos los que temían las palabras del Dios de Israel,
a causa de la prevaricación, cometida en los que habían regresado del
cautiverio; pero yo estuve muy angustiado hasta la hora del sacrificio de la
tarde.
2. Oración de Esdras por la prevaricación.
a.
9:5 A la hora del sacrificio de la tarde me levanté de mi aflicción, habiendo
rasgado mi vestido y mi manto, me postré de rodillas, extendí mis manos a
Jehová mi Dios.
b.
9:6 Le dije: Dios mío, estoy confuso y avergonzado delante de ti, para levantar
mi rostro ante ti, oh Dios mío, porque nuestras iniquidades se han multiplicado
sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.
3. Oración de Esdras por todo el pecado de prevaricación.
a.
9:7 Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos vivido en gran
pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros
sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a muerte
con la espada, a cautiverio, a robo, a la vergüenza que cubre nuestro rostro,
hasta el día hoy.
b.
9:8 Por ahora, por un breve momento ha habido misericordia de parte de Jehová
nuestro Dios, para hacer que nos quedase un remanente libre, para darnos un
lugar seguro en su santuario, a fin de alumbrar nuestro Dios nuestros ojos y
darnos un poco de vida en nuestra servidumbre.
c.
9:9 Porque siervos somos; pero en nuestra servidumbre no nos ha desamparado
nuestro Dios, sino que inclinó sobre nosotros su misericordia delante de los
reyes de Persia, para que se nos diese vida para levantar la casa de nuestro
Dios, restaurar sus ruinas, darnos protección en Judá y en Jerusalén.
d.
9:10 ¿Pero, qué te podemos decir ahora, oh Dios nuestro, después de esto?
Porque nosotros hemos abandonado tus mandamientos.
e.
9:11 Que prescribiste por medio de tus siervos los profetas, diciéndonos: Ustedes
pasaran a la tierra para entrar a poseerla, esta tierra es inmunda, a causa de
la inmundicia de los pueblos de aquellas regiones. por las abominaciones que
estos han hecho y la han llenado con su inmundicia de un extremo a otro.
f.
9:12 Y nos advertiste: a no dar a nuestras hijas a los hijos de ellos, ni sus
hijas toman para sus hijos, ni procuren jamás que ellos vivan en paz y prosperen;
para que, de esta forma, ustedes sean fuertes, coman el bien de la tierra, y
dejen a sus hijos por heredad para siempre estas tierras.
g.
9:13 Después de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras,
y a causa de nuestro gran pecado, ya que tú, Dios nuestro, no nos has castigado
de acuerdo con nuestras iniquidades, y nos diste un remanente como este.
h.
9:14 ¿hemos de volver a infringir tus mandamientos, y a emparentar con pueblos
que cometen estas abominaciones? ¿No te indignarías contra nosotros hasta
consumirnos, sin que quedar un remanente ni quién escape?
i.
9:15 Oh Jehová Dios de Israel, tú eres justo, puesto que nos dejado y hemos
quedado un remanente que ha escapado, como en este día. Mira estamos, delante
de ti en nuestros delitos; porque por esta causa no es posible estar en tu
presencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario